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Compendio de artículos sobre historia del surf, diseño de tablas, música surf, surfers y cultura surf en general.

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Top 12: Surfers con estilo de los 60

Censo marcas de tablas de los 60 y 70

Diseños de tablas 1: el shape

 

Diseños de tablas 2: las quillas

Diseños de tablas 3: laminados y decoración

 

Filmografía de documentales de surf

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Típica quilla skeg de 1964.

 
 

Quilla Pivot de 1967.

 
 

Quilla Hatchet de Weber.

 
 

Quilla del modelo Da Cat, 1966.

 
 

Anuncio de quillas de Greenough,

 
 

Quilla estilo Greenough de 1967.

 
 

Twin fin de 1970.

 
 

Variedad de quillas en 1971.

 
 

Típica quilla de 1974.

 
 

No todas las colas fish llevan dos quillas.

 
 

Twin fin en 1979.

 
 
 

SURFBOARDS & QUILLAS: DE 1958 HASTA 1979

Fue en 1934 cuando Tom Blake adosó un timón en la cola de una tabla de remada. Pese a que la tabla ganó en estabilidad y nobleza en giro, el sencillo y ahora evidente ingenio no tuvo aprobación por parte del contingente surfer.

Antes de la llegada de la fibra de vidrio, la fijación de una quilla era un ejercicio infructuoso. Cuando las tablas de madera maciza eran protegidas tan solo por varias capas de barniz, la quilla se debía de acoplar mediante rudimentarios cajetines o mediante un sistema de tornillos. Después del stress al cual eran sometidos los materiales en el agua, era muy fácil que se formaran grietas con la consiguiente filtración de agua salada y el posterior pudrimiento de la madera.

Cuando en los años 50, las tablas de madera de balsa iban recubiertas con fibra de vidrio/resina de poliéster, la tarea de colocar una quilla se pudo resolver de una forma fácil.

La superficie laminada ofrecía una rigidez apta para la fijación de la quilla.  
Dada la falta de precendentes, las quillas de principios de los años 50 eran apéndices de poca superficie de formas inspiradas en la náutica convencional.

Hacia finales de la década, las quillas habían ganado en superficie y presentaban una silueta de forma ovoidal. Este concepto de quilla fue el conocido como “skeg”. El núcleo era de madera (salvo algunas excepciones en fibra de vidrio), la distribución de volumenes estilo ala de avión prácticamente se ignoraba y se colocaban las quillas tan retrasadas como fuera posible.

Entrados en los 60, las “skeg” se fueron refinando. El canto de ataque y salida empezaba a presentar una forma más afina a la dinámica de fluidos. Los nucleos de madera presentaban combinatorias de maderas de diversos timbres consiguiendo llamativos efectos decorativos. Para proteger el nucleo de madera de golpes, rozaduras (y eventualmente del agua), el borde de la quilla era tocado de un caraterístico y grueso ribete de resina que actuaba a modo de parachoques. Tambien existía la versión de esta quilla en fibra de vidrio, con la ventaja que se podía colorear.

 

La gran área de la quilla “skeg” (de unas 10 pulgadas de profundidad y algo menos en la base), daba una gran estabilidad en la ola, pero para girar era imperativo presionar firmemente en la cola de la tabla con la pierna trasera.

Esta quilla creaba un efecto hidrodinámico curioso: el agua que fluía por las paredes de la quilla creaba una turbulencia en la salida de la quilla que se traducía en una estela de agua muy marcada similar a la que dejan las embracaciones fuera borda. De hecho, pese a la gran estabilidad y comportamiento noble de esta quilla, había una importante pega: tal cantidad de superficie y volumen tambien se traducía en un efecto de frenado que de todas maneras, era compensado por la inercia de la misma tabla.

Hacia 1965 se empezó a experimentar con distintos diseños de quillas, acabando con la era de las quillas ovoidales o casi cuadradas. De forma tímida, se empezaron a adatar las siluetas de las aletas de la fauna marina. Otros buscaron la funcionalidad aplicada al estilo noserider. De tal forma se buscaron quillas de gran profundidad pero con una superficie menor para facilitar los giros. Bing Surfboards fue curtiendo el concepto “pivot fin”, quillas casi rectangulares, que con el devenir de los años se iban estrechando gradualmente.

El otro gran diseño de esa época fue la quilla “hatchet”. Dicen que fue desarrollada por Dale Velzy (que aplicó vanguardistas diseños en sus quillas ya a finales de los 50), pero fue popular bajo la firma de tablas de Dewey Weber. La silueta de la quilla asemeja a una hacha. El concepto fue muy popular en la época dorada del noseriding y fue aplicada en buena parte del modelo “Performer” de Weber. La mitad de la quilla que iba fijada al bottom de la tabla era más estrecha que el resto. Este segmento con menor superfice permitía un giro más ágil, al ofrecer menos resistencia al flujo de agua, mientras que la parte superior con más superficie daba la estabilidad necesaria en momentos de noseriding. Se trataba de buscar un compromiso entre estabilidad y agilidad de giro.

1965 fue el año de la quilla extraible. Se pudo desarrollar un sistema de cajetín, que pese a no dar posibilidad de colocar la quilla en posiciones variables, sí que solucionaba problemas de logística en un tiempo donde los surf trips se empezó a popularizar. Hacia finales de la década y principios de la siguiente ya se montaban sistemas de cajetines con la opción de posición variable. Para este tipo de cajoneras, las quillas se manufacturaban con compuestos plásticos con moldes de inyección.

 

La primera revolución en cuanto a quillas la trajo consigo el kneeboarder californiano George Greenough. Para empezar, Greenough, gran aficionado a la pesca se fijó en las formas de las aletas de la fauna marina y como éstas se comportaban bajo un punto de vista hidrodinámico.

Aplicó la silueta de una aleta de atún a una quilla, además de traspolar la flexibilidad natural de la aleta a una quilla de fibra de vidrio. Esta quilla después de flexar al máximo en un bottom turn, ofrecía un plus de aceleración al encarar la pared de la ola, dándole un comportamiento más nervioso en comparación a las tablas de entonces. Este concepto lo aplicaba al máximo Greenough al surfear de rodillas en su tabla spoon en picos de fondo de roca. La forma de surfear en kneeboard, con el punto de gravedad muy bajo permitía exprimir al máximo las cualidad de las quillas flex. Este concepto fue aplicado en 1966 en las tablas de Nat Young y Bob McTavish y fue uno de los ingredientes de la revolución de la tabla corta.

Hacia 1967 y 1968, las tablas alrededor de los 9 pies ya eran montadas con quillas siguiendo el concepto de Greenough.

La revolución de la tabla corta combinada con la era psicodélica se consumó con una mentalidad abierta y progresiva sin miedos a probar cualquier idea.
Otro kneeboarder californiano rescató un concepto ideado por Bob Simmons en los años 40. El uso de las dos quillas hasta ese momento como mínimo era considerado extravagante.

En 1967, Steve Lis aplicó dos quillas a su kneeboard. Era sabido que una cola “pin” o “round pin” ofrecía un giro mejor y con más agarre en take offs críticos que una cola ancha y cuadrada. Así que Lis creó un kneeboard con una cola con doble “pin” y de este modo nació la cola tipo “fish” (pescado) por la semejanza con el animal.

El invento se tradujo en el agua como una revolución en cuanto a maniobrabilidad. El día clave fue cuando el kneeboard fue surfeado de pie, y se pudo aplicar la idea a las tablas standard. Sin embrago el sistema de dos quillas fue asimilado en otro estilo de tabla. Contrariamente a lo que la moda del siglo XXI parece querer insinuar, los fishes de finales de los sesenta y principios de los setenta tuvieron tanta o menos popularidad que las tablas twin fin de cola cuadrada. Es decir, la cantidad de filosofías era tal que se entremezclaban entre ellas, se aceptaban de forma paralela pero ciertamente, el concepto “twin” de cola cuadrada y el fish (incluso pulularon algunos engendros de tres quillas) cohabitaron con el single fin sin modificar el panorama en cuanto a diseño de tablas hasta unos años más tarde.

 

Los californianos hermanos Campbell trajeron el “bonzer”: Quilla central + dos pequeñas quillas laterales + cóncavos entre quillas. Este diseño ofrecía buena estabilidad gracias a la quilla central. El giro era ensalzado por las quillas laterales y los cóncavos marcados se beneficiaban del efecto “Venturi” para conseguir velocidad extra en la salida de un giro. Al cocinar todos estos ingredientes en una cola relativamente estrecha (normalmente “square” o “diamond”) se eliminaba uno de los problemas del fish.

Las colas anchas del fish no eran aptas para paredes verticales o secciones tuberas, ya que éstas tendían a derrapar y obligaba al surfer a surfear alejado de la zona más vertical y crítica de la ola.
Por este motivo el fish siempre se aconseja para olas de playa con tendencia babosa y el bonzer para olas de fondo de roca o arrecife con pared verticaloide.

De todos modos, pese a los continuos experimentos y desarrollos llevados a cabo a finales de los 60 y principios de los 70, la elección más popular (pese a lo que nos quiera hacer creer la moda del “retro”) en cuanto a quillas seguía siendo el single fin, aplicado en cola estrecha ya sea “square”, “pin”, “diamond” o “swallow”. Las quillas ya podían ser fijas o extraibles. Solían ser laminadas en fibra con diferentes capas de color. En algunos casos aún se laminaban en madera. Y la medida media solía estar en unas 7 pulgadas de profundidad, con una base estrecha.

A mitad de los años 70, llegó el invento del “stinger” por parte del shaper hawaiiano Ben Aipa (pese que Hap Jacobs ya jugó con este elemento en su modelo “422” hacia 1964). El “stinger” se trataba de un escalón en la silueta de la tabla perpetrada cerca de la cola. Se conseguía estrechar la cola para agilizar el giro y obtener mejor agarre sin renunciar al ancho máximo de la tabla para obtener mejor estabilidad.
Hacia finales de los años 70, se recuperó el “twin fin” combinado con el “stinger” de Aipa. Mark Richards se encargó de popularizar este tipo de tablas hasta principios de los años 80.

Se eliminó el problema inicial del fish, con una cola más estrecha y el respectivo “wing” que aún la estrechaba más, obteniendo más maniobrabilidad.
Los giros que se podían perpetrar con estos twins eran mucho más arriesgados si los comparamos con un single de época. Incluso el propio Richards se encargó de demostrar que estos “twin” eran perfectamente válidos para el oleaje hawaiiano del North Shore.

Hacia 1980, el surfer pro y shaper Simon Anderson se encargó de traernos el “thruster” que no caló del todo hasta 1983, y que se ha convertido en la disposición de quillas más generalizada hasta día de hoy.


Escrito y compilado por Didac Piquer Puigdemont
Copyright de Didac Piquer Puigdemont

 
 
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